Quién me ha habitado el alma,
existiendo en mi sueño
en forma de tierra
en la que crezco a la sombra,
de la que me alimento.
Quién ha llenado de agua
mis noches internas,
en las que nadar no puedo,
ni salir a flote
de mis desvelos.
De quién son los ojos que miro,
la piel que roza mi boca,
de quién los besos
que desnudándome
me hacen sentir este vértigo.
*
