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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


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18 de febrero de 2016

Cuando no venga nadie


Cuando no venga nadie me habré ido.
Tú mirarás los verbos
que dejé en la pared azul,
el inmenso abandono dentro de cada sombra
y la confusión de la lluvia.

Cuando entonces no venga nadie
se cumplirá mi ausencia y tú tampoco
habrás venido, tú también serás
la soledad que más te duela.
















19 de noviembre de 2015

igual mañana


Igual mañana te quedas dormida
y en medio de la ausencia
parpadeas mirando cómo vuelan los peces
o agitas con las manos
las alas de las aves
que perdieron la brújula,

igual consigues que te cuiden
las palabras y sus caligrafías,
que te defiendan por la noche
los verbos de sí mismos.

Igual aprendes a decir silencio
sin vocales, con la lengua por fuera
del cuerpo en el olvido azul
de los mares más hondos
e inhabitables,

igual mañana te dispersas
y hablas sin querer de las espesuras
a las que diste nombre de evangelio
-recuérdalas como si fueran libros recientes,
cómo se abrían para ti
cada una de sus páginas-
recuerda cómo se aman las heridas.

Igual prefiero que la boca
se quede mirando los cactus
y resuciten sus espinas.


-


poate că mâine


Poate că mâine vei rămâne adormită
și din largul pustiului
vei clipi din ochi privind cum plutesc peștii
sau vei ajuta cu mâinile tale
ca să dea din aripi păsările
care s-au rătăcit,

poate reușești să îți poarte de grijă
cuvintele și caligrafia lor
ce apără în toiul nopții
verbele de ele însele.

Poate înveți să pronunți cuvântul tăcere
fără de vocale, cu limba scoasă în afara
corpului prin neantul de azur
al mărilor celor mai adânci
și nelocuite,

poate că mâine te risipești
și vei povesti fără să vrei despre luminișuri
cărora le-ai dat nume evangelic
-amintește-ți-le ca și când ar fi fost cărți noi,
cum se deschidea pentru tine
fiecare pagină-
amintește-ți cum se iubesc rănile.

Poate prefer ca gura
să fie îndreptată spre cactuși
și să dea viață spinilor.



Traducción al rumano de Andrei Langa








Música: Lux aeterna
Clint Mansell






10 de febrero de 2015

abrazar



Recuerda cómo tiene que abrazarse para mantenerlo dentro de sí.
No sabe si es un sueño pero sabe también que despierta, que lo está, y sucede un acto de nacimiento creando una ensoñación de la oscuridad que alcanza a mirar con sus ojos abiertos. Entonces los cierra, escucha y ve, conoce. Siente.
Recuerda que no está soñando, la huella persiste más allá del silencio que ocupa su lógica; piensa, imagina, tal vez consigue con su extensión la largura que desea para sus manos, para su cuerpo, para su todo, y así lograr entender el prodigio que le ofrece la propia ausencia.
Sabe y no comprende, comprende y adivina que no puede saberlo, y sin embargo descubre que comienza a abrir sus labios, sabe que su boca está desnuda y a la vez desnuda otra boca, otra ausencia más cercana, si cabe, que la suya.
Retiene el aire, descifra los trazos de una voz que se hace próxima a su lengua, y se entrega a respirar el aroma de otra carne que se da a su carne, que le propone vida con su roce húmedo.
En el hueco de su duermevela recurre a acogerlo íntimamente en sí, lo envuelve, se ovilla en la profundidad de su ternura más secreta.
Sospecha que el dolor no termina ahí, lo intuye más adentro, también más oculto e intenso, hiriendo el temblor. Le duele y acaricia su herida para sentirla crecer, por tratar de llegar al origen de la presencia que se le adhiere, a la que se abraza abrazando, sintiéndose.














26 de enero de 2015

Allí, tu mano



Junto a la piedra
el viento desordena su cabello verde,
lo acaricio como el aire con un roce de mariposa
olvidada en el otoño,
su tacto es húmedo, diría que es agua de anoche,
agua o palabra que el mar quiso decirle a la luna
cuando dormida soñaba envuelta en nubes.

Está desnudo, huele a tierra, a savia que se retuerce
ascendiendo hasta las yemas de mis dedos,
y profundizo en los sabores entregados
al sentido latente de la boca
al beber de él las ensoñaciones
de otros labios que al mismo tiempo
toman de mi lengua la clorofila
de una lágrima.

Sobre la piedra el llanto de un beso,
una herida que se abre a la lluvia
para cerrarse alrededor del sueño
por el que viajan las raíces de los árboles.

Al fondo, allí, tu mano
entre los filamentos que como sedales
se deslizan hacia la mía,
y nos tocamos,
nos roza a la vez la dulzura
y el musgo nos asalta con su espina
de flor de cactus.















4 de diciembre de 2014

También querías









Tanto como decir imposible
y echar a correr
con una mariposa
o un verso
en vez de zapatos
hacia la escarcha
y con ella
llegar el frío
con sus labios insomnes
abrazados
a la herida

tan como la sangre
de asomarse a la grieta
y decir
abre la boca
estoy dentro
mira cómo duele
también querías

a los pájaros
después callaban
qué imaginas
que también las piedras
no ven ni los escuchan
pero sus ojos
están lejos
el sol los reseca

te envuelven
te enjambran
regresan a buscarte
espéralos
vacía
lentamente
d e  s   n    u     d      a.








Música: fragmento de Blood lad
Yuki Hayashi







2 de octubre de 2014

En mi tierra adentro



Veo llegar su luz a tu mirada,
no digas que no es bello
este color de otoño en el poema,
la triste sonrisa de un árbol
bañada por la lluvia.

No digas que no son bellas tus manos,
el río que semejan, la dulzura
de su tacto es un beso en sepia,
el roce de un atardecer
en el ángelus de mi espalda.

Sabrán tus labios como tejen miel
mis labios en tu boca,
me sabrás en la víspera del agua,
llegaré como tú a mi lengua
y nos diremos cuando se pronuncie
el trueno en la garganta
de la memoria a oscuras.

Quiero contarte las hojas caídas,
las vueltas que da el viento para verte
aquí o allá, en todas las cosas
a las que diste nombre y me decías mar
y sol decías en mi tierra adentro
con todos los colores de la vida.

Donde la flor se da al otoño
nos entregamos a nosotros mismos.








 
Música: Renaissance, del álbum Transclassique (jamendo)
Trancendam








12 de agosto de 2014

Venimos invisibles



Lo desnudo se me desnuda,
este árbol por dentro es un poema
y su alma es un pájaro.
Vuelo con el vacío de sus alas
en un vacío inconfesable.
Tú lo miras pensando en regresar
para darme la mano
y colgarte conmigo
de una rama distinta
a la que se sujeta el sueño.
Venimos los dos invisibles,
le hacemos la señal al tronco
con un recuerdo de tristeza
y entre los pensamientos
nos palpita un sudor
amoratado de frío.
Esto es extraño, me dijiste,
no pensé que olvidar
consistía en quererte.










Música: Kem Kang Noi (Bso Lo imposible)
Fernando Velázquez








1 de julio de 2014

Está lloviendo



Está lloviendo,
imagina que llueve
y el agua no te olvidará.
Será palabra dulce, un ruido,
será como el amor, su beso.

Imagina en un páramo
mil ríos y mil mares,
una pequeña y nueva gota
siempre cayendo.

Imagina que entre la lluvia
la tormenta y su trueno te recuerdan
y hablan de ti las nubes
en el espejo de una fuente,
a media noche, en el relámpago
ardiendo dentro de tus ojos
cuando los míos se iluminen
al mismo tiempo,
con un único parpadeo.

Está lloviendo, está todo callado
y el amanecer se posa en tus huellas,
recorre la intemperie de las flores
todavía dormidas, todavía encerradas
en su mundo de pétalos y espinas,
y el primer alba me sabe a tu ausencia.

Imagina que llueve,
está lloviendo como nunca,
no hay dolor en el agua, no llueve desde dentro,
imagina tan sólo la marea
cerquita de tu piel, ahí,
rodeándote con un arco iris.
Imagina una rosa siempre viva
renaciendo en ti, cuando llueva.










Fondo de tormenta y lluvia, cortesía de Miguel Ángel W. Mawey; Gracias, amigo mío
Música: fragmento de Onda, Gabriele Tosi








19 de mayo de 2014

No es esta la voz


No escribas el dolor ni el miedo,
escucha nada más, escúchate
y cuenta los latidos,
haz restas con tus dedos
si las tripas se empeñan en decirte
aquí estamos nosotras
y venimos a invitarte a la fiesta
sin que nos llames.
Ocho nueve diez once y te encoges
con las piernas dobladas,
quieres dejar aparte el daño
y explicarte que afuera los cerezos
han vuelto a casa para florecer
en tu regazo, sin remordimientos,
porque de sus raíces no nacen las ortigas
y la locura es esa cosa extraña
de estar en soledad, como los grajos.

No es esta la voz donde el semen
fecunda a una mujer en la escalera,
esta es la voz de los peldaños
cuando nacen de un manantial
y la noche los grita en sueños;
esta es la voz de esa mujer
uniéndose a su propio esperma.









Música: fragmento de Fairyland (cd Odonata)
Amethystium