
Visitas los sueños
cuando la velocidad de los ojos es predecible.
Parpadeas para tener mejor visión de campo;
eres mujer y tu rabillo muestra la periferia
en la que se generan los pensamientos,
y las ilusiones radiantes.
Hay un punto en el que todo se calma
y solo sientes una luz vibrante,
secreta, insólita;
su voz es circular en mi vientre
y bebe de mis ganas cuando al nombrarle,
arrebatado, tierno, tenue,
se interna en la íntima humedad de mis óvalos.
