La palabra es sólo una cuando me mira
a través del verso encerrado en el puño.
No puedo abrirlo, y me clavo las uñas,
con ganas, para olvidarme de su dolor.
Cuerpo adentro la Luz me vapulea,
me hiere, me mata y vuelve a matarme
el reverso de la pendiente
del camino estrecho
donde te encontré.
He aprendido a ser nadie
cuando te busco en la punta de la lengua sombría.