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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


19 de octubre de 2011

La noche se declara


La noche se declara en vela
en lo más íntimo del verso,
una sombra busca su sombra
en los síntomas de la lluvia
derramada sobre su espalda.

En la isla de tus ojos
una rosa se destempla
mientras la miras, lejana,
y le cantas a la Luna
con tu boca de diamante
reminiscencias de vientos
llenas de desastres de auroras.

Te espero aquí, sentada
en un puzzle de estrellas,
como si estuviera todo muerto;
la mirada sin mirada,
la boca harapienta,
los despojos de la piel,
y allá en lo alto
el dolor desnudo del alma.

Quién soy a esta hora,
quién habita en mí,
a qué mano puedo sujetarme
que amor eres, y ahora, labio a beso
te refugio entre mis brazos
para no morir.