
Vengo de irme
de venir tantas veces como el viento
me oscurece y cae la lluvia desde sus fuentes.
Vengo de volverme excéntrica,
de acelerar el paso y cruzar en rojo
sin mirar quien viene y llega
con la camisa fuera de los pantalones
y sus manos en mis jardines.
Vengo y vengo ida
con los labios granados y la boca
sembrada de amores insólitos,
elegantes y dulces en la noche
adueñada de los crepúsculos solares.
Aquí estoy,
regreso de detrás del muro,
de las ventanas del tiempo muerto
donde la niebla no aplaca ni silencia
la luz de nuestros cuerpos
fantasmas y australes.
Vengo desnuda y con rosas en el pelo
enmarañado por el pulso de tu lengua
en mi talle ansioso y dormido
en un mundo análogo al de tus huesos,
el de la herida perfecta y distante.
Vengo de irme, y llego,
estoy y donde está la Luna estoy contigo
en tus ojos adivino mis amaneceres.
Música: Solitude
Eleni Karaindrou
