Tras la ventana el pensamiento se esparce en arroyos por el suelo del hogar.
El agua oscila pendiente de los corales que se forman en la estepa del oasis.
Una corteza de árbol se reconoce en los dedos.
El cielo forma distracciones para no decidirse a ser azul.
Todo lo que podrían ver tus ojos
permanece detrás de los temblores
de los cuerpos hundidos en la bruma.