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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


24 de febrero de 2012

Muere sin ti




Regresas al jardín de las caracolas
el viento es su voz
una telaraña tejida en la rompiente

acaso el agua no es de mar
y es una melodía en el alma de una nube
un oasis de tiempo de miel
o la isla secreta frente al faro

donde se hunde el musgo
y los náufragos de la espuma
florecen en metástasis
propagando su soledad.


No es esta noche la misma
es la que se escribe antes
entre la hojarasca de la cabeza
y el calor de los dedos en atadura
congregados alrededor del amanecer
de los días de cuaresma y ayuno
inherentes al cuello y a la lengua
hipotérmica e hibernada en el útero
de este renglón que muere sin ti.







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Un resquicio de luz
bulle en la metáfora.

El bucle del verso
te espera en su piel.
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