
Si es que al llegar la noche con sus huecos
me ves llena de flores y sonidos,
intentando algún verbo sin dolor
que no me deje el alma contrahecha
y en las manos vacías un murmullo
acompañe a la luz desobediente
del verso en su camino al cementerio
no me mires así, sin decir nada
estoy como una herida enloqueciendo
derrumbada en el mar de los escombros
de la sangre presente en el relámpago
escindido en mi sien en vendavales
de voz siempre al acecho del insomnio
cuando escribo y sonrío sin saberlo
creyendo que sonríes tú también.
Si es que llegas y ves que estoy contigo
no digas que no hay silencio y lluvia
es sólo mi manera de inventar
en la distancia la hora de morirme
abrazada a tu lengua cada noche
esperando ser sueño, estar en ti.
