Yo le dije que no era yo
quien manchaba cada día las hojas
del agua con sangre.
le dije que no tenía tiempo
que siempre estuve fuera
marchitándome los ojos
detrás de las paredes.
yo le dije que no era yo
quien corría en la oscuridad
en los filos de las lumbres
que no me quemaba.
yo le dije que yo
decía