No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
Lo posible es la lluvia
esta de julio
empapando las hojas del rosal
a las seis de la tarde
como si el día fuera otro
convencido de invierno
y los labios callaran
en el agua su voz.