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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


15 de octubre de 2012

Muros de agua




Ya que estás dentro
quedémonos un rato aquí
en esta libertad inesperada
que las rejas no evitan.

Es en esta fosa sin tierra
donde inhumas tus ojos
con canciones de angustia,
acompañando en el sepelio
a la imagen natural del dolor
de la condena y su espada.

Pero escucha,
en ti todo existe,
lo sabes,
eres la espora que siembra
el naufragio en un suelo marchito,
y no da fruto,
no dejes que madure y te queme,
que los fantasmas te vean llorar
cuando lloras como un niño nocturno
entre las piernas de tu madre,
recién caído al polvo tu cuerpo virgen.

Presagia en ti el aliento
para separar el interior de la palabra,
la jaula de la carne,
sentir en la memoria lo anunciado
por todas las voces ausentes:
un día todos los muros serán de agua.





Este es el poema con el que participo en el proyecto solidario “Libertad tras las rejas”, una antología poética que contiene cincuenta poemas, con sus respectivos autores, y que será un regalo, junto con otros libros, para los presos de el penal “El Acebuche”, de Almería, España.
Desde aquí le agradezco a Jose Antonio Barros su invitación para participar en este poemario, y la confianza que depositó en mis versos.
También le doy las gracias a Toño Jerez, “Malanoche”, por su gran labor como poeta y conductor del programa de radio, en Radio Candil, “Malanoche”, origen de esta hermosa idea, a Juancho, director de dicha radio.
Gracias también a los demás poetas con los que comparto papel y versos, una ilusión cumplida.
Tengo el libro conmigo, lo recibí hoy mismo, y es un motivo de alegría compartirlo con vosotros.
Gracias a todos.