No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
He lisiado los caracoles que habitaban mis puños,
ya no sueñan con la lluvia los días tristes,
calladas sus rutas
me falsifican los poemas
las voces de los otros
cuando vienen y yo regreso
al siempre de antes.