Y sin embargo
la monotonía agitaba el aire
enquistándose en el contraluz de los soles.
Bastaba alejarse
y alejarse
hasta los dominios del fuego
donde se crían las rosas
donde es cierto que la tiniebla
no tiene nombre.
Mas la oscuridad no es ciega
si tuerces la mirada
a derecha, a izquierda
esquivando los cometas
que se deslizan por tus ojos.
Otra manera es ver el mar
por debajo de las olas
allí, sobre el fondo arenoso
de sonidos huecos
el agua es otra
y sin embargo
la monotonía revuelve el aire
a su antojo.
Música de Rigna folk, Astroclip
Un poema de enero de 2010
((mis fotos))
