
Prefiero ver los vacíos,
mirar llover es lo más bello
cuando los ojos tienen la oscuridad
leída en sus pestañas.
Elijo tantas veces rescatarme
en cientos de poemas,
morir,
y ahuyentar la roca
con contrastes de agua
tallados en mi lengua.
De aquellas olas tengo el rasgo
del color de la última palabra,
un escalpelo enquistado en la nuca
no es un ruido cualquiera
si es rojo y sabe azul
el rastro de su herencia.
