Déjame la música de tu voz en la playa
junto al beso de la caracola
y el aleluya del mar.
Deja que entre estrofas y laúdes
componga una melodía temprana
y alcance a la tuya su sonido
para cantar con el verbo
la misma palabra,
para escuchar de labios de la brisa
el mismo acorde.
Déjame con tus ojos
recorrer la dulzura de los ecos
de un único suspiro radiante,
vayamos muy despacio
donde la poesía nos encuentre.
