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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


28 de agosto de 2013

Su verde el rosal




Este mirar la simetría
apretando el ruido contra la piel,
detener la boca en el poema
llorarle y pedirle perdón por el ojo
encendido con la lágrima
y la suma de la noche al verso
desgajado de ti.
Si te dijera, amor.

Al principio no conté las luces,
la geografía era el idioma del paso del tiempo,
una vida anterior llena de nombres
y en cada cuerpo una muerte más
en el lenguaje de la memoria
cercando las ocasiones de la palabra.
Si te dijera amor.

Sangraba su verde el rosal
sobre la savia de la herida,
se confundió el color en la grieta
el rojo era sentirse entre tus labios
y volver a sangrar
suavemente
como un pájaro en tu pecho.
Si te dijera, mi amor.