No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
Es una estaca en la cima del invierno.
Ahora el transcurso de la voz
se agarra a las piernas.
Cuenta el atardecer todas sus horas
y la noche es distinta.
Leída y seccionada
la verdad puede ser su sombra.
Un grito de sus ojos
recorriendo la curva.