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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


25 de septiembre de 2013

De mi cuerpo la niebla




No es más que la forma en que lo dices,
yo interpreto tus ojos
y sale de mi cuerpo la niebla.
No tengo poder para convocar a la lluvia
y sin embargo llueve sin rozar el suelo
una corriente de hiedras urticantes
adhiriéndose al agua
que corrompe mi ausencia.
Estoy en la cima de la nada,
diviso cuevas, lápidas y huesos
abandonados a su suerte,
no hay flores en la tumba del mar,
no las hay en tus manos ni en mi boca,
sólo en la muerte de la tierra.
No es más que la forma de la herida
y su cúmulo de señales de inercia,
después de caer he podido levantarme
y caigo y caigo y vuelvo a caer
en cuanto descuido la mirada
y regresa al cielo negro.
Tu voz es una teoría de fe
flotando entre mis bestias latentes.

He salido a buscar mi sombra
en la caligrafía de la noche,
pero la noche es muy oscura
y no engendro luces.