Este retrato no es el mío.
yo me supongo más en sepia,
con el brillo arañado por el verso.
Hay una mancha junto al labio.
Pudiera ser un ojo, cuando mira,
podría ser la piel un río
o únicamente juego con el agua
y me salpico con fotografías y vértigos.
Pálida en la extensión de lo casual,
me toco para ser, consciente de mi sangre,
el negativo de mí misma.