
Al principio un beso
como si fuera el origen
y todo partiera de él,
incluso la sal de todas las aguas
turbulentas en el pecho.
Al principio no hubo piel,
el cosmos no existía, no existía nada
y la propia ausencia
era una costilla de dios.
Al principio sólo fue silencio,
sólo aire, apenas un viento débil,
y fuimos tú y yo.
Al principio la oscuridad,
después tuvimos que creer en la luna
y nos crecieron en los ojos las mareas.
Muy al principio.
Siempre nos besó el mar.
