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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


4 de febrero de 2014

Y sólo espera el mar






No es desde el principio que te recuerde,
ya fue antes, y nunca voy a decirlo,
de los sucesos defectuosos
que me cortaron las manos.

Solitaria del tiempo
miro tu matiz en la vigilia
-me concibe tu lengua.
El perfil de la ventana es oscuramente hermoso,
y el sol sin que nos manche intuye tu voz
orbitándonos las geografías de las lluvias ocultas.

Ha nacido una estrella en el corazón de la montaña.

Nuestros hijos son flores, son hijos desmembrados,
agua que no nos nombra
y sólo espera el mar.
Porque el poema es un otoño.

Ha venido la noche con sus huesos
a darnos un abrazo,
dormir es un dolor en la cabeza.
Noviembre se alimenta de cenizas y agua.

Te he pensado en las aves de mi ombligo,
calentabas sus plumas, la ausencia de sus cuerpos,
encendías mi nombre con tu boca
y luego desapareciste.
Nos hicieron un hoyo
para amarnos muriendo.