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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


27 de marzo de 2014

También el agua



Una mujer le quita el polvo a una lámpara.
Trepada al último peldaño
su cabeza roza el techo.
Se ha quedado pensativa
-sin pensar casi en nada-.
Con los ojos abiertos quiere dejarse caer
por la escalera hacia abajo.
Aprovechando el instante
una mujer le ha dicho a dios
que tiene entre los dedos un río,
le dijo que no flota nadie en él,
que todos los muertos están en el fondo
y que allí no hay sal, ni fuego, ni principio de algo.
Templada la carne por el sol de una ventana cerrada
una mujer sigue estremecida
el paso afuera de una bandada de gaviotas y ausencia.
Una mujer se ha caído en su adentro,
allí le duele todo, también el agua.