Hoy mis ojos te llaman.
Se ha oscurecido el horizonte
y es mía la inmensidad de este hueco
donde palpita una rosa estéril.
Si me amaras con todas mis heridas,
amor mío, si al esperarte
el tiempo fuera nuestro
y la savia de un árbol recorriera
las arrugas de nuestros labios,
mañana o quizá siempre
mi cuerpo se confunde con el agua.
Es tan sencillo amarte.