No está la mano para verbos
después de recontar lentejas
y equivocar sus números.
Pienso en la mano y en las cifras
ausentes de los dedos.
Pienso en los líquidos
y en las lentejas puestas a remojo
en la cazuela al fuego.
Pienso en la mano
pienso con ella
con sus palabras
y está donde la pienso.