No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
Ni evitar el equilibrio
que si se desprende de la luz
miro como leo tus ojos
para nunca olvidar en la marea
ni la sombra del edificio
que alzaron las manos
junto a las aguas de la altura
aceptando en la ola la resaca.