A la comisura que abriéndose
dejas cerrada y también su mirilla.
Yo vi por tus ojos y a veces
los alumbramientos se redoblaban
en los matices de los verbos.
Yo vi con las manos tu rostro.
Y encendí los gerundios
por olvidar mis dedos
y no entender palabra que decirte.
Sin embargo prefiero un salto
y no engendrarte en pez
ni en vigilia o en amor mío.
Porque del amor vuelvo.