No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
Nada es más cercano a mí que tu boca
parpadeando dentro de mis labios.
Tan en silencio dices,
así en silencio digo,
con nuestro don de lenguas
hablando de nosotros.