Ella también se ha ido.
Es lejana es lejana.
Se agazapa como una flecha
tras los segundos esperando
del reloj la última hora.
No voy a saber nada de la huida.
Los pies están mojados y están secos,
un río se disfruta entre las piedras
cuando anoche el agua en el ojo
ultrajaba la herida.
Y era ella sólo
sola y él el espejo.
Todo diría en ocultar
o diría al romperse.