
Para el amor
la sangre, el agua y una guerra.
No más que dos palabras o ninguna.
Entrar y abrazarse al abrazo
de las simas calladas,
hacerse con la brújula de fuego
una piel y habitarla estando en ti
un poco la muerte, un poco la vida.
Así el deseo, así se aúlla
enarbolando el alma
todos sus gritos en el trueno.
Para mi amor tu amor en elegía,
mi amor para la tuya se disuelve sin juicio,
y una punta de flecha,
y su dolor desnudo.
Para tu amor, amor,
la rosa ardiendo dentro de su hoguera.
