
Mientras lo ves
está ocurriendo todo.
La niebla define las formas
de las palabras y te siente
recluido en sus ojos.
Me estás dando la mano
como se la ofreces al viento,
la mía cruza la intemperie
y te busca en las piedras.
No sabemos quién llegó antes
pero el tiempo parece tener zapatos imposibles
y nuestros pies se descalzan
para jugar a herirse
con las cuchillas de la espuma.
Tenías la costumbre de escudriñar el mar
y cuando llegaban las olas
yo me deshacía en cualquiera de tus bolsillos,
cantaba con la arena.
Una fotografía en el poniente,
instantánea de luz,
tal vez un faro que dibuja el agua.
(Fotografía cortesía de Carmela)
