No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
No estoy sola,
hay cuerpos, palabras que me rodean
en el tiempo vertiginoso o en calma,
lenguajes que en verdad
sobre las hojas se convierten
en verbos necesarios para
mantener el encierro a salvo.