Para vencer las desapariciones
concibo un poema en mi vientre.
Le hablo, con el ombligo, de su cuerpo,
le hablo de las futuras cicatrices,
de sus dolores al nacer.
Él me oye desde lejos
y tira mi voz por un barranco.
Me desconoce, rechaza pertenecerme
y de alguna manera logra
salir de la habitación por el pequeño abismo
de las moléculas de mi adn.