No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
Quién me sigue sin verme, quién
me evade en el peligro.
De quién este silencio y este nombre
en la inminencia de un deseo
regresa y me retiene
en el agua en calma,
en el agua que tiembla porque tiemblo.