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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.Netzahualcóyotl de Texcoco
10 de marzo de 2015
quedándome
Donde la mirada es más fría
y se agosta enredado el ojo
en el ojo del mar
como queriendo ser un alga
o una historia de espuma.
Trazar y trazar huellas
a media tarde, ya casi enigmática,
ya sin color y sólo de salitre
el viento salta al dedo
y de él a la boca, a la lengua,
dándole su sonrisa el gusto,
igual que tú.
Y allí distinguir también el ocaso,
también el agua, las pequeñas luces
envueltas en neblina, la pereza
de dos o tres gaviotas en la playa,
el confuso azul vestido de negro
agitando su piel,
lavándose a sí mismo,
a nosotros con nuestro verbo.
Por delante las horas se esconden en las casas
de los cangrejos ermitaños,
los ruidos se sorprenden silenciosos
y, al raso, nuestros labios
avanzan, entonces avanzan
hasta el dolor de la saliva
transformada en metáfora.
Hace tiempo que anocheció
y sin embargo una bandada
de espejismos cautiva el horizonte.
En ti me quedo a oscuras
a sentir el paisaje de las olas.