Aquella voz de los silencios,
la misma voz de la vida abortada,
la del cielo de muerte,
la voz que le habla al mundo
con su saliva de aire.
La voz hendida y asustada
luchando contra la voz del gigante.
Aquella voz de niños,
la voz de las alturas de los hombres,
la pacífica voz de los amantes.
La voz ninguna:
voz que ya no vive.
Nada tiene voz, grita, sueña
o ama.
La voz de todo y todos
que en un instante
nunca vuelve.

En memoria de todas las víctimas de la barbarie humana
Hoy, aniversario de la matanza de Hiroshima
