La memoria del ojo en el oja
l
alcanza con tu nombre la escritur
a.
Más allá de las palabras el réquie
m
entretiene tus manos con lo agrest
e,
multiplica su espejo el vademécu
m
obviando con la sombra el pensamient
o
resguardado en la orilla del rumo
r
ileso de la brisa. Justo all
í
abrazas los ecos con tu mirad
a.