Se hace la noche:
también la flor se oscurece
mirando el tiempo en sí
sin saber el que le queda
si algún pétalo
conseguirá latir
antes de ser real
la podredumbre
o la sequía.
Se hace la noche
y por hablar hablo
de ti:
exhala un arroyo
el ángulo herido
de mi lengua:
tiende a nadar
en el lenguaje de tu boca
sobrevenida en el gesto
nocturno que me enciende
y me quema.