Soñarás que el viento es la voz
en los pulmones de un ahorcado.
Soñarás con el aire en su garganta,
con el niño antes de ser hombre
y tenderse su piel
como una sábana esparcida
llena de bocas y ojos.
Soñarás con su mano seca,
con las flores marchitas de sus dedos,
con un rebaño de abedules
y la urgencia de la mañana
sobre un cuerpo desnudo.
Estas son las ramas del paraíso.
Aquí sólo es posible el balanceo
de la hierba y las llamas que se elevan
de nuestros cuerpos a la noche.
Si recorto la luna del paisaje
sólo estamos nosotros.
Entre tus manos y la vida
pasa un sueño, un ahorcado.
Mi cuerpo enfrente de tu rostro.
El reconocimiento.
Un aire vagabundo de silencios.
La envoltura del agua.
Amor mío, este miedo de entender
la cuerda bajo el árbol.
.
Poema incluido en Voces Nuevas 2016, Editorial Torremozas

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