
Por si madrugas me levanto a medianoche,
por si te duermes sin ser verdad y atrapo tu sueño.
Después de salir a pasear
el silencio me baila al oído algunas alucinaciones,
el pelo se me alborota al abrir la ventana,
al buscar lluvia con la mirada y encontrar un poco de música.
Tengo sed, me dice, y la lengua llega hasta tu cuello
para enroscarse a lo que piensas, en lo que sonríes
cuando sientes que mi boca, después de vaciarse,
te nombra.
Luchar contigo despereza mi cuerpo,
no sé si puedo ganarte agazapándome en un secreto
o quedarme en blanco,
tan negra como la sangre que se reseca en mis manos
si son tus labios con los que me envenenas.
Fotografío un poco de mar en el aire,
me vuelvo para verte,
y te beso.
Poema alado
