cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


1 de noviembre de 2010

Hoy muero

Dejo de amarte ahora que leo tu nombre en los charcos, ahora que la lluvia acaricia mi silueta.
Dejo de amarte, de seguir tus huellas, de sentirte en cada palabra que en mi vientre se extravía.
Niego mis ojos en tu mirada, me niego a verte en todas las que se cruzan con la mía, en toda sombra que persigo, por si es la tuya.

Reduzco a cenizas cada gota de deseo que mi cuerpo destila cada vez que te piensa, cada vez que en mis dedos estalla una poesía, cada vez que escucho un latido distinto, cada vez que te quiero más, vida mía.

Dejo de amarte de la misma manera que deja el mar de acariciar las piedras, suave, sin darte cuenta de que la marea bajó, dejando entre tus dedos solamente fría arena.

Renuncio a dibujarte en mis escalofríos, a tenerte cuando la noche llega vestida de luces, cuando despierta sueña la luna abrazada a la galaxia que fue su amante en aquella hora de seda.

Deserto de mis heridas, de los tiempos en que te besaba el alma, en los que te besaba la boca como si tu boca fuera lo único que existiera entre tu boca y mi boca, esa boca que no era boca si tú no la besabas, eterna.

Dejo de amarte, de razonar por qué te quiero, de quebrarme por la cintura siempre que te descubro atado a la forma de un beso que cae del cielo para ahogarse, submarino, entre las olas de un océano desierto.

Abandono la memoria a su castigo, al olvido que siembro en mis sueños; abandono este lodo en el que yacen mis núcleos, fosa en la que agonizo para no respirar nunca de otros labios que no sean los de la niebla que siempre me rodea.

Hoy enciendo oscuridades volviéndome negra detrás de los crepúsculos que nunca llegarán al día.

Hoy dejo de amarte, amándote, y muero.




Anónimo, gracias por el video ...
Un beso


Long long way to go, Def Leppard