No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
Llegas a casa, mis pies están gélidos; las manos estaban deshaciéndose de mí misma. Te abrazo, arriba; con los ojos te lo digo, para que me creas. Subiré las escaleras cuando acabe de deslizarme fuera del agujero.