al respirar el aire,
por qué la boca
se llena de cristales.
Fantasmas,
abstracciones,
son
acaso heridas;
no las cures,
deja que mueran
donde las creciste.
Abro el diccionario
y te busco
bajo los ladrillos,
en el final escrito,
o en el negativo
de un simulacro
transparente.
Hoy acentúo mis oes
con regueros de pólvora mojada
que muerden después de quemarse.
Te temo,
a tu mirada,
al resquicio del viento
colado
bajo los puentes,
donde las aguas
echan raíces.
Porque me temo,
si,
en el no existe
una palabra
totalmente derecha,
o colmada,
o rota,
que devore mi carne,
y sea humo,
y nada quede
al expirar el ciclo,
la marea,
morir,
que tiñe.
