cabecera
















¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


29 de octubre de 2010

Temeridades


Sangran los labios
al respirar el aire,
por qué la boca
se llena de cristales.

Fantasmas,
abstracciones,
son
acaso heridas;
no las cures,
deja que mueran
donde las creciste.

Abro el diccionario
y te busco
bajo los ladrillos,
en el final escrito,
o en el negativo
de un simulacro
transparente.

Hoy acentúo mis oes
con regueros de pólvora mojada
que muerden después de quemarse.

Te temo,
a tu mirada,
al resquicio del viento
colado
bajo los puentes,
donde las aguas
echan raíces.

Porque me temo,
si,
en el no existe
una palabra
totalmente derecha,
o colmada,
o rota,
que devore mi carne,
y sea humo,
y nada quede
al expirar el ciclo,
la marea,
morir,
que tiñe.