No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí. Aunque sea jade, se rompe. Aunque sea oro, se hiende, y el plumaje de quetzal se quiebra. No para siempre en la tierra, solamente un poco aquí.
El olor de tu cuerpo
invade mi territorio;
dance la sístole de mi carne
al ritmo de tu ventrículo fálico,
cadencia ininterrumpida
cabalgando nuestro delirio el aire.