
Para ti el mediodía de los ojos,
la sombra de la noche
donde mis labios ocultan
una lágrima entre paredes.
Para ti la órbita
y el océano de nubes
cuando estalla en la garganta
y mis palabras rebeldes
dejan un rastro inútil.
Para ti la sonrisa en la ventana,
la voz que ácida
se entierra bajo los árboles,
el significado de una tristeza
en el pico de mis aves.
Para ti lo que no escribo,
lo que digo y no callo,
las flores que se cierran y se abren
con el frío sol del horizonte,
la metamorfosis de un verbo
conjugado en presente con tus dientes.
Para ti mi crepúsculo,
el alba de mis deseos,
el compás de mi sangre,
su tiempo invisible,
la respiración de mis miedos.
Para ti la piel del dolor que me parte,
los andamios con los que me sostengo,
el infinito que desvanece mi alma,
y mi piel en tu nombre,
es el beso que en mi boca arde.
