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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


25 de enero de 2011

Principios de lluvia


Todo hacía presagiar que tras las intensas lluvias acaecidas durante el último mes la atmósfera se estabilizaría y llegaría al fin el anticiclón.
El hombre del tiempo no hacía más que pronosticar un alza en las temperaturas, prediciendo ligeras heladas nocturnas que darían paso a una jornada bonancible para la comarca.
En fin, días luminosos, aunque fríos.

Sin embargo y contradiciendo sus augurios climáticos, aparecía a cualquier hora una nube en la distancia, y echando por tierra tal profecía se dedicaba a oscurecer el cielo ocultando los rayos del sol.
La tónica general para un día corriente pasaba de un amanecer medio deslustrado a un crepúsculo anodino y extraño en el que tan sólo se dejaban ver aquellos tristes nubarrones de colores desvaídos que ensordeciendo cualquier atisbo de ensoñación se dedicaban a empañar los ojos.

Sucedía sobre todo pasada la medianoche, cuando no podía dejar de sentirlos; sabía que estaban a su alrededor, o en su garganta, formando aquella terrible borrasca que dañaba su interior.

Las nubes pasaban tan cerca que no podían dejar de precipitar.




First breath after coma, Explosions in the sky