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¿Acaso en verdad se vive en la tierra?

No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende,
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Netzahualcóyotl de Texcoco


24 de marzo de 2011

Vengo del mar

Vengo del mar,
por no asustar a las flores,
de enamorarme del agua
que hiela y perfuma
mi piel con su salitre.

Vengo del mar,
por no amanecer en el horizonte,
de confundirme con las piedras,
para no rodear los pétalos
con las lágrimas de mi vientre.

Vengo del mar,
en su orilla flota
el eco de tu nombre.