Me he levantado con el pie izquierdo.
Parece que no me doy cuenta, y me caigo.
Al momento estoy sonriendo, pero tampoco parezco notarlo,
y abro las pupilas, para verte.
Incendio una lágrima.
Confieso no ser la misma que viste y calza mi cuerpo,
aunque hay días que besarte es renunciar a ver tus ojos.
El camino de hormigas siempre me lleva a la noche.