Se esconde la Luna en su soledad.
Estoy lejos, de mí,
de ti,
la sombra ha decidido acompañarme
a este lugar de agujas.
La noche está conmigo ahora
que los dolores los asfixiaron los líquidos
del sueño, y te llamo con el alma transparente
y su voz de hilo.
Algo de mí recorre el aire, los recuerdos,
para buscarte más allá de lo conocido,
de tu propia boca, de tu cuerpo desesperado
en el mío.
La gran ventana está llena de nubes,
no puedo ver el cielo, pero echo a volar
como un pájaro nocturno, hacia el negro,
hasta el humo que te ahoga, e imagino
que tus labios son el silencio
que dormido a mi lado me besa
y me despierta, sujetándome
a tu pecho y al horizonte.
