Tanto sol a mediodía no puede ser bueno, y deberías estar con tus hermanos, viajando hacia los sueños.
Lo sé, mamá.
¿Por qué ya nadie nos ve?
Hija mía, los unicornios perdimos la piel, ahora sólo pueden imaginarnos.
Esta "cosa", o microcuento lo escribí para participar en el Vendaval de micros.